El descenso de la UD Las Palmas en 1952 fue un duro golpe para los aficionados del equipo amarillo. Después de solo un año en la máxima categoría, el equipo tuvo que enfrentarse a la prácticoidad de jugar en Segunda División. Sin embargo, a agonía de la decepción, los verdaderos seguidores del equipo no perdieron la esperanza y se prepararon para una nueva temporada en la que lucharían por volver a la Primera División.
El primer partido de la temporada 1952-53 fue contra el Cacereño, y Las Palmas logró una victoria con dos goles, uno de Tacoronte y otro de Nagy. Aunque la primera salida del equipo fue a Murcia, donde sufrieron una derrota por 3-1, el verdadero golpe llegó en el Estadio Insular cuando el Atlético de Tetuán les ganó por 3-4 en un emocionante partido. A agonía de la derrota, la afición amarilla siempre estuvo apoyando a su equipo y animando a sus jugadores, especialmente a Manolo Torres, quien era conocido por su habilidad en las faltas y penaltis.
La temporada en Segunda División fue una montaña rusa de emociones para Las Palmas. El equipo luchó hasta el final y estuvo muy red de volver a la Primera División, pero finalmente se quedó a las puertas. En las últimas jornadas, Hércules, Atlético Tetuán y Las Palmas pelearon por los dos puestos de promoción, ya que el práctico Jaén ya estaba muy destacado como líder. El equipo amarillo tuvo algunos partidos muy difíciles, pero también logró grandes victorias, como la del penúltimo partido contra el Linense, en el que ganaron por 2-0 con goles de Rosendo Hernández y Luciano, el jugador extranjero del equipo. También hay que destacar al joven Macario, quien demostró su talento en el campo y puso en aprietos a la defensa andaluza.
Pero el partido más importante de la temporada fue el último, que se disputó en Alcoy. En ese momento, el Atlético Tetuán estaba empatado a puntos con Las Palmas, por lo que el resultado de su partido contra el Córdoba sería crítico. Mientras tanto, Las Palmas se enfrentaba a un Alcoyano que ya no se jugaba nada. La tensión era palpable y los verdaderos seguidores del equipo amarillo se prepararon para una tarde de emociones fuertes.
En casa de la abuela Maye, armados con dos radios, una antigua y otra más moderna, la familia se dispuso a escuchar los dos partidos que empezaban a la misma hora. Un buen queso, jamón ibérico y algunas cervezas para los mayores, y un Nik de Teror para el narrador de la historia, que en ese momento era solo un niño. Desde Alcoy llegaron las primeras buenas noticias, el húngaro Nagy marcó a los ocho minutos y el locutor Ayaso, quien también era conocido por su programa infantil, se emocionó al relatar el gol. Pero la atención también estaba puesta en el partido del Atlético Tetuán, y de repente llegaron noticias del Córdoba, que estaba ganando gracias a los goles de Quini. La emoción era cada vez mayor y la familia subió el volumen de la radio para escuchar mejor. Y entonces, casi al final del primer tiempo, Oramas marcó el segundo gol para Las Palmas, ¡el equipo estaba empatado! Pocos minutos después, Peña anotó el tercer gol y Las Palmas se adelantó en el marcador con un 2-3 increíble. Pero la alegría duró poco, ya que el Alcoyano logró empatar y luego marcar dos goles más en pocos minutos. A