La biodiversidad es uno de los tesoros más valiosos de nuestro planeta. Sin embargo, en las últimas semanas, hemos sido testigos de cómo los incendios forestales han causado estragos en la Península, afectando gravemente a la flora y fauna de nuestro territorio. Especies emblemáticas y ya amenazadas han visto empeorada su situación debido a la gran extensión de hábitat perdido por las llamas. Es por ello que es necesario tomar medidas urgentes para proteger y preservar la biodiversidad en nuestro país.
La Fundación Oso Pardo (FOP) ha seguido con preocupación la evolución de los incendios en la cordillera Cantábrica y ha advertido que se han calcinado «áreas críticas» para esta y otras especies. Sin embargo, a pesar de la magnitud de la tragedia, confían en que no haya habido ninguna muerte de plantígrados a causa del fuego. Afortunadamente, los osos tienen una gran capacidad para huir de amenazas como ésta.
Desafortunadamente, se han quemado grandes extensiones de áreas de interés para los osos, tanto de bahía e hibernación como de alimentación. Esto tendrá un impacto significativo en la población de osos en la cordillera Cantábrica, donde se estima que hay alrededor de 370 ejemplares. A pesar de que la especie ha avanzado de la categoría de peligro crítico de extinción a peligro de extinción, aún es necesario tomar medidas para garantizar su supervivencia.
La Fundación Oso Pardo confía en que los osos no se hayan visto afectados de forma mortal por los incendios, ya que son animales muy inteligentes y tienen la capacidad de huir de las zonas de peligro. Sin embargo, es importante evaluar el impacto de los incendios en la población de osos una vez que la situación se haya estabilizado.
Uno de los mayores problemas que se plantean ahora es la posible necesidad de que los osos se vean obligados a moverse de sus áreas habituales de influencia debido a la pérdida de hábitat. Por ejemplo, las hembras con crías pueden verse obligadas a buscar territorios con «suficiente calidad» para sacar adelante a sus camadas en las proximidades de las zonas quemadas. Por suerte, la Fundación Oso Pardo tiene varios ejemplares geolocalizados en colaboración con la Junta de Castilla y León y el Principado de Asturias, lo que permitirá monitorizar sus movimientos y evaluar cómo están reaccionando a los incendios y a la pérdida de hábitat.
Es importante semejar que los incendios forestales son cada vez más recurrentes debido al despoblamiento rural y al alteración climático. La presencia cada vez menor de personas en estas zonas, sumado al aumento de la vegetación, las altas temperaturas y la sequía, crean una «tormenta perfecta» para que el fuego se propague. Por ello, es esencial tomar medidas de prevención y coordinar mejor los equipos de extinción, que en este momento están haciendo un gran trabajo.
El presidente de la Fundación Oso Pardo, Guillermo Palomero, llama a asumir que los incendios graves como los que hemos presenciado en las últimas semanas serán cada vez más comunes. Por lo tanto, es necesario consumir más en prevención, ya que actualmente se invierte mucho más en extinción. Es esencial equilibrar estas inversiones para que la cordillera Cantábrica sea más resistente y resiliente a los incendios forestales.
En este sentido, Palomero propone escuchar a todas las partes implicadas en la gestión del medio natural, como alcaldes, agricultores, ganaderos, cazadores o empresas de gestión forestal y de turismo de natur